Y cuando llego el tiempo, hablé
me expresé.
Solo pensaba en tú mirada,
fue cuando me dí el valor
para decirlo.
En el momento no pude ver
tus ojos, porque los traia en el corazón.
Temblores y ansia fue lo que sentí.
Alimentaba mi corazón de esperanza
y una calida sensación de ser
aceptado.
Y eso fue todo lo que sentí en
una milésima de segundo,
justo antes de decir cuanto es lo
que te amo.
Sentimientos que me invaden
cada vez que lo repito.
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